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Somos los querandíes

La noche del 30 de diciembre del 2004 irrumpe con furia contra un movimiento plebeyo, del subsuelo cultural del rock nacional. Un movimiento que fue parte de la resistencia a los 90”, el argentinazo y que estaba dispuesta a retomar la idea de “tomar el cielo por asalto”. 

Mas allá del intento del disciplinamiento de la sectores de expresión de la derecha política, a través de “la Industria”, contra esta juventud que volvía a creer en la política y se volvía a meter de lleno, muchas de esas cosas que coreaban esas pibas y pibes hoy son agenda de gobierno, como afirma el artista del conurbano, cantante de la banda Alma Ombú y sociólogo Augusto Campos «aunque no hubiera un programa político como lo puede haber en las estructuras clásicas, había reivindicaciones, como el Aborto Legal, la lucha contra la criminalización a la juventud o contra diferentes tipos de discriminación…»

Augusto nos ayuda a repensar los contextos previos y posteriores a Cromañón, a pensar a en la construcción solidaria y colectiva que se venían gestando, con una clara expresión contracultural y política, “para ver el potencial de esos rejuntes colectivos que armábamos quizás sea necesario correrse de las categorías de análisis más propias de la política tradicional. Había formas de armar solidaridades, maneras de desafiar a la autoridad, y de tensar lo establecido que, a lo mejor, no cuadran en la idea clásica de militancia organizada pero que tenían la fuerza disruptiva de lo popular, de lo plebeyo». También advierte que luego del acontecimiento, cromañón se transformó en un dispositivo de disciplinamiento del cuerpo social joven: “se nos disciplinó desde la lógica del miedo, dando a entender todo el tiempo que los pibes y las pibas no nos podíamos cuidar solos, culpabilizándonos, sin analizar las responsabilidades del estado y la negligencia del mercado que solo veía una forma de hacer plata con nosotros” y agrega “como sostienen los pibes del Colectivo Juguetes Perdidos de alguna forma nos dijeron dame la fiesta que yo te la gestiono , que encima me da ganancia, y vos quédate como puedas administrando el dolor” en clara referencia a la actitud que toma el mercado y la industria, bancados por la grandes marcas.

Lejos de lo que se piensa mediáticamente, Augusto nos señala que el “rock barrial” o “Rock Under”, era la posibilidad colectiva de encontrarte con otro, que sienta y piense como vos, que le puedan pasar las mismas cosas, la misma necesidad de poder tensionar las realidades que se vivían. De que no solo el público se sentía atravesado por las canciones de las bandas, sino que las bandas eran parte de esas realidades cotidianas que interpelaban a los pibes y pibas que los iban a ver, que hacían la vaca para las entradas o para la birra, “te lo encontrabas al Korneta (cantante de Los Gardelitos) volanteando en la puerta o los pibes de Callejeros en un recital de La Renga, ahí lo que sucedía es que había un mismo transitar, un caminar el mismo territorio, eso se refleja en las canciones, entonces no había un artista intentando interpretar al público , sino conviviendo la misma escena y expresándolo a nivel artístico, generando un espacio de empatía tan potente y tan lindo”.

No es tonto pensar también que las estructuras clásicas políticas retomaran después de Cromañón la postura antidemocrática de “Orden y Progreso” especialmente el PRO con la figura de Mauricio Macri en la Ciudad de Buenos Aires, volviendo a perseguir y estigmatizar a la juventud bajo la premisa que “la cultura del aguante…” había copado todo, generando desorden y caos, que los jóvenes no tenían, ni la posibilidad, ni el derecho de intervenir en el espacio público de manera política, de poder “poner el cuerpo” o expresar lo que pasaba en el barrio , de generar tensión sobre lo que pasaba.

Tampoco sería tonto pensar, que lo que coreamos los pibes y las pibas en esos recitales es en clara contraposición a los que significa personajes como Macri o Pergolini y que por lejos nos sentíamos reflejados en Teresa Rodriguez, El Pocho Lepratti o En Dario y Maxi.

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Augusto «Tuti» Campos, artista del conurbano y cantante de la banda de rock #AlmaOmbu, hablo con #CabezasDeRadio por Radio Atomika.
junto con Augusto analizamos el después de #Cromañon para el movimiento cultural del rock, el Artista nos ayudo a repensar los contextos sociales previos y posteriores a la noche del 30 de diciembre y define al movimiento cultural de ese momento «no éramos una manifestación política tradicional, pero había una potencia política, que no hay que leer desde los análisis políticos normales, sino como una potencia política plebeya» y sigue al afirmar «aunque no hubiera un programa político como lo puede haber en las estructuras clásicas, había reivindicaciones, como el #AbortoLegal».

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