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por Migue Martínez ///

“Los hermanos Van Halen” esa fue la frase con la que recibió en su hogar a unos muy jóvenes Alex y Eddie. El personaje que los llamaba así vivía en una casa llena de parlantes y cajas de sonido. Este no era nada más y nada menos que David Lee Roth.

Lo que no sabía es que tanto la banda como Eddie iban a ser historia. El mítico violero no solo marcaría a varias generaciones de guitarristas en todo el mundo, sino que también dejaría su sello en unos de los discos más vendidos de la historia de la música: “Thriller” de Michael Jackson.

Como le dijo Quincy Jones: “Eddie, tenemos que salvar a la industria con este disco”. A tal punto que no solo realizó el solo de viola más famoso de la historia, sino que también, no cobró un solo dólar.

Van Halen llegaría en un febrero abrumador de 1983 y con un punto alto de su carrera, para ese entonces no se sabía de esas cosas por estas pampas. Un show televisado en directo y con un sonido duplicado por ellos, llegando a poner parlantes hasta el techo de un estadio Obras repleto de fans a los cuales dejaron sordos en dos horas de show. Previa a la salida de su álbum antológico “1984”.

El tiempo pasó, y Eddie nunca dejó de ser ese “único” en la guitarra para todo el mundo del rock. Hoy queda su legado incomparable de rock n roll elevado a la enésima potencia. A los 65 años nos deja, tras una larga lucha contra el cáncer.

Eddie Van Halen nos regaló toda su música, la cual estará ahí por siempre para nosotros.

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