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Girl´s Made in Palermo Soho. Un viaje al fin de la inconsciencia

por Alejandro Facal///

 

No era la primera ves ke las pasti me llevaban a todo final, a todo golpe a caerme a romperme la sien en la vereda de un boliche sobre la calle Honduras. Nunca entendí porke me encanta ponerme hasta la concha.  Sera la historia de otra nena bien, sin problemas mas ke el de gastar. El de pedirle a papa un vip de 5  lucas y pagarle a alguna amiga para ke ella lo haga en la próxima. Kizas las cantidades son lo nefasto de esta ultima caída, para entrar en la vuelta loca del Absolut cotizado en 1800 pe. O las razones de salir y perder el contacto de esos brazos extraños del chico ke me saco del boliche. Razones hay muchas pero lo cierto es ke me derrito como las cosas alrededor. Miles de colores y luces me enceguecen, piratas y ovejas y mis ganas de cojer. Pegan las pastis… lo siento cuando veo muy cerca las baldosas. Estoy sola, lo se, nadie puede detener la locura, solo me dejo llevar me desvanezco. Siento un calor en la concha, no puedo mas. Ese es el flash, para el fin de año pasado en la fiesta de la facu, también, la pase genial fue la primera ves con amigas y juguetes. Esa vez dosifike con merca. Pero esta ves estoy tan sola y sin bombacha, con la falda levantada con los tacos jugandome en contra, con mi ojos cerrados llenos de pintura ke se mete por mis iris. Exploto. Me alejo de mi cuerpo y me doy cuenta ke soy hermosa. Por eso me gusta cojer por eso y por las Rolex Rosa. Antes de salir redosifike en el baño, fue en ese momento ke mis amigos envejecieron. Si, los veia arrugados y pálidos. Mi cuerpo lleno de empatia disfrutaba, pero algo me hacia morir, kizas ese Absolut, o mis viejos ke me perturbaban o Maximo el amigo de mi mama, ke me hizo debutar y ahora me sigue garchando aunke a mi no me gusta mas. Pero las pastis son gratis con el. En los cielos de la vereda de Kika me vi rodeada de personas ke después se transformaron en policías. Con largos penes ke colgaban de su cinturas. Duros negros, como garrotes. Me encanto acariciarlos, me calentaban mas y mas…  no cabe otra ke tocarme, tocarme hasta mearme. Entonces todos estuvieron ahí, conmigo rodeándome. Los enanos con pijas gigantes ke le colgaban por el costado, vestidos de federales. Y los viejos esos ke me miraban mientras me tocaba hasta acabar, hasta mearme toda. Ahí sentada rodeada de fisura y publico ke me deseaban mientras me miraban. Paja. Después los enanos ke no me tocaron, me taparon con bolsas, porke no podía cerrar las piernas. Una nave con luces verdes paro, yo no los veía pero podía sentir como me levantaban de la silla eran centauros y sátiros, llevándome en una alfombra mágica, me subieron a la carroza de luces verdes…

-Che como esta esta piba…

-Átala a la camilla, esta por tener convulsiones.

Otra noche en Palermo Soho, donde todo lo real es un trip de la ciudad.

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