Patricia Sosa

Patricia Sosa: «Yo no soy la dueña de mi voz, soy solamente la guardiana de un don»

En una charla íntima y profunda con el programa SINTONÍA Tras el fin del mundo (Radio AtómiKa, FM 106.1), la emblemática cantante argentina Patricia Sosa repasó su trayectoria, reflexionó sobre los vertiginosos cambios en la industria musical y anticipó su próxima presentación en el partido de San Martín. Con la calidez y el misticismo que la caracterizan, la artista dejó en claro por qué sigue siendo una de las voces más respetadas del país.

Una experiencia sobre el escenario

Este viernes 26 de junio, Patricia Sosa se presentará en el Complejo Plaza de San Martín, un escenario que pisará por primera vez y que le genera una gran expectativa. Al ser consultada sobre lo que el público se encontrará en el show, la cantante fue categórica:

«A mí me interesa que mis recitales, más que un show, sean una experiencia. No me gusta pararme en el escenario y ser la chica que la gente aplaudió y que después se fue a comer pizza con su amor. Me gusta hacer un repertorio que toque las fibras de cada uno».

Para Sosa, la empatía con la platea es fundamental, reconociendo el esfuerzo y las historias personales de cada espectador que asiste a verla en una noche de frío.

La inmediatez de las nuevas generaciones vs. el camino del under

Al analizar la realidad social actual, la artista señaló que el contexto está «difícil para todos los sectores», aunque matizó con humor que «ahora el Mundial tapa todo».

Esa mirada analítica también la trasladó a la música actual y al impacto de las redes sociales en los nuevos artistas, quienes hoy llenan estadios como River o Vélez con apenas unos posteos en Instagram. Para Patricia, este salto repentino a la masividad tiene una doble cara:

  • Salud mental y presión: «Hay mucho problema de salud mental porque se ven atosigados por una cantidad de gente para la que a veces no están preparados», advirtió, diferenciando los casos de jóvenes con una larga trayectoria infantil, como Lali Espósito o Tini Stoessel, de aquellos que surgen de la pura inmediatez de las redes.

  • El valor del oficio: «El otro día veía un posteo que decía: ‘Si sos un profesional y salís a cantar, nadie te pone un like; si sos un aficionado, tenés millones de likes’. La gente busca otras cosas. Los profesionales hacemos otro camino».

  • El derecho de piso: Recordando sus inicios, valoró el aprendizaje que le dio el haber transitado el circuito independiente: «Yo sé que me hice muy de abajo, que tocar en el under fue bárbaro y que me bajaran de los escenarios el público machista… todas esas cosas me las comí yo. No creo que las pibas nuevas sepan lo que significa».

De Valentín Alsina a Ibiza: el nacimiento de una obsesiva de la voz

Con total honestidad, Patricia recordó sus comienzos y su comportamiento durante la grabación del histórico disco Solo quiero rock and roll en España. «De Valentín Alsina a Ibiza… no teníamos un mango. Grabé muy mal porque no tenía estudio y lo único que quería era irme a la playa y a la discoteca, me porté mal», confesó entre risas.

Sin embargo, ese viaje fue el punto de quiebre que la llevó a tomarse su instrumento con una disciplina rigurosa. A partir de 1984 comenzó a estudiar canto de manera obsesiva, lo que fortaleció su musculatura vocal y expandió sus capacidades, llevándola años más tarde a fundar su propia escuela, El templo de la voz.

La mística de ser un canal

A pesar de su riguroso entrenamiento actual en foniatría y de los estrictos cuidados cotidianos que mantiene —como cenar temprano para evitar el reflujo, no tomar bebidas a temperaturas extremas y hablar por señas en lugares ruidosos—, Patricia Sosa concibe su talento desde un lugar puramente espiritual:

«Me di cuenta de que era poseedora de un don que no era mío. Tomé contacto con lo infinito, que me tocaba las cuerdas vocales y salía. Yo soy solamente la custodia, soy la guardiana de mi voz, el resto es otorgado».

Finalmente, reafirmó su amor por los conciertos en vivo, asegurando que en ese espacio «sos vos solo y tu alma», y que la música en directo tiene el poder inigualable de iluminar a la gente.

Conexión cósmica: «El Uritorco debería ser patrimonio de la humanidad»

Hacia el final de la entrevista, los conductores recordaron la faceta más mística de la cantante y sus conocidas experiencias trascendentales en Córdoba. Patricia confirmó que estas vivencias siguen estando muy presentes en su vida cotidiana:

«Son muy hermosas, las sigo teniendo. Pero no es exactamente en el Uritorco; el Uritorco es una montaña privada donde tenés que pagar una entrada carísima para poder pasar. Eso tendría que ser patrimonio de la humanidad, igual que otros lugares».

La compositora aclaró que, si bien la zona es famosa por los avistamientos y el contacto con seres de luz, su conexión espiritual más profunda ocurrió a pocos kilómetros de allí: «Mi experiencia más grande la tuve en Los Terrones», concluyó, dejando abierta la puerta al misterio y la magia que nutren su arte.


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