A 50 años del golpe

A 50 años del golpe: la memoria no se negocia. Radio Atómika transmitió un debate urgente sobre los consensos democráticos

Este jueves 19 de marzo, desde la Cooperativa Disco de Oro, Radio Atómika transmitió en vivo un encuentro que no fue solo una charla: fue un cruce de memoria, política y presente a 50 años del Golpe de Estado en Argentina de 1976.

Bajo la consigna “¿Qué pasó con los consensos posdemocráticos?”, la actividad reunió a voces fundamentales de H.I.J.O.S.: Raquel Robles, Lucila Quieto y Hugo Saidon.

No fue una conmemoración solemne. Fue algo más incómodo: una interpelación directa al presente.


H.I.J.O.S.: de la memoria al conflicto

H.I.J.O.S. nació en los años 90 como respuesta a la impunidad. Hijos e hijas de desaparecidos que decidieron no esperar justicia sentados.

Inventaron una forma: el escrache.
Una herramienta política que rompió el silencio social y señaló a los responsables del terrorismo de Estado cuando las instituciones miraban para otro lado.

Pero, como quedó claro en el encuentro, su historia no es solo pasado. Es presente activo, incómodo, en tensión constante con los discursos que buscan relativizar o directamente negar lo ocurrido.


Lo que se dijo: tensiones, rupturas y preguntas abiertas

A lo largo de la charla, emergieron algunas certezas y muchas preguntas:

  • Que los consensos democráticos construidos tras 1983 no son intocables.

  • Que el “Nunca Más” no es un eslogan sino una disputa cotidiana.

  • Que el negacionismo ya no es marginal: circula, se instala y busca legitimarse.

A 50 años del golpe, la memoria aparece menos como un acuerdo cerrado y más como un campo de batalla simbólico.


Radio Atómika: transmitir también es tomar posición

La transmisión en vivo no fue solo cobertura. Fue decisión editorial.

En tiempos donde el ruido tapa lo importante, amplificar estos espacios es una forma de intervenir. De decir: esto importa.

Porque si algo quedó flotando después del encuentro es que la democracia no es un estado alcanzado, sino una construcción frágil, atravesada por conflictos, memoria y poder.


Lo que queda

No hubo cierre cómodo.
No hubo síntesis tranquilizadora.

Quedó algo mejor:
la certeza de que recordar sigue siendo peligroso para algunos… y necesario para todos.


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