
Por Redacción Atomika
📍 San Martín, julio 2025
En el mapa siempre cambiante de la política sanmartinense, hay figuras que encarnan la mutación como forma de supervivencia. Uno de esos nombres es Daniel Mollo, hoy candidato a concejal por La Libertad Avanza, pero con un historial que lo conecta desde el macrismo duro hasta el lavagnismo blando. Sí, todo eso en menos de una década.
En 2015, Mollo entraba al Honorable Concejo Deliberante de San Martín de la mano de Cambiemos, el experimento PRO-radical que buscaba pintar de amarillo el conurbano. No tardó en escalar posiciones: fue vicepresidente del Concejo y una de las voces más visibles de ese espacio en el distrito. Tenía un perfil conocido por su pasado en medios deportivos y supo capitalizar cierta llegada vecinal.
Pero el idilio con el macrismo fue corto. Para 2019, Mollo rompía lanzas con Cambiemos. Se bajaba del tren de Mauricio Macri y se subía al de Roberto Lavagna, impulsando a Consenso Federal en San Martín. El salto fue grande… pero el aterrizaje, accidentado: su lista quedó fuera del Concejo y se apagó el micrófono por un rato.
Lo que siguió fue un silencio estratégico, que terminó con una nueva reaparición: esta vez como coordinador local de La Libertad Avanza, el espacio libertario que encabeza Javier Milei. En 2025, Mollo vuelve al ruedo, encabezando la lista de concejales de una alianza entre LLA y el PRO. ¿El PRO con el que rompió? El mismo. Pero versión mileísta.
Hoy, su discurso gira en torno a la crítica feroz al peronismo local: denuncia inseguridad, falta de obras y servicios colapsados. Habla de “renovación política”, pero desde una coalición que recicla nombres del viejo PRO, del que él mismo fue parte y al que volvió, aunque con peluca libertaria.
Mollo es, en definitiva, el reflejo de un fenómeno cada vez más común: políticos que mutan de color como camaleones en busca de oxígeno. Del macrismo al lavagnismo, y del centro tibio al fuego libertario, todo cabe en la carrera de un dirigente que quiere volver al Concejo, aunque para eso haya que pasar por todos los partidos de la cartelera.
En San Martín, el horno no está para bollos… ¿pero estará para Mollo?


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