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Crónicas Inauditas - Episodio 10

Crónicas Inauditas – Episodio 10

Te prefiero igual, internacional.

Por Maxi Roberto.

Y sí. El Conurbano se pone de exportación con propuestas que se salen de la vaina y buscan generar experiencias cada vez más explosivas. Mundos que escapan de lo digital. Historias análogas que se reconvierten en nuevos recuerdos. Espacios nuevos y clásicos instantáneos convergen en este viaje.

Ya les hable en otras crónicas de una tía manochanta, chaqueña ella, que se mandaba unos fiestones para más de mil personas en su Sáenz Peña natal cada 13 de Agosto. Les conté que fui a uno y que la pase de mil maravillas, más que nada porque considero, a la distancia, que allí nació mi amor por lo popular propiamente dicho. En ese viaje lo que más me gusto fue ver a la comunidad organizarse en pos de generar un hecho cultural, una reunión universal. Vi el convide de saberes ancestrales, esos que se transmiten de boca a oído, de mano a mano. Escuche el latir de una casa que se movía al ritmo de los corazones que la habitaban. En esta recorrida me paso algo similar, nuevamente, a aquella experiencia. Nuevamente vi a la comunidad organizarse en pos de generar un hecho cultural. También volví a sentir una casa latir al ritmo de los corazones presentes. Luego me reencontré con los saberes transmitidos, los legados y la construcción de futuro a partir de un presente plagado de historia.

Domingo 11 de septiembre, nublado y amenazante. Es mediodía y el viento cruza el andar de modo molesto. Estoy en la estación de Berazategui esperando el tren para ir hacia Quilmes. La idea es entrar en contacto con un grupo de gente, artistes elles, que se dispone a realizar los detalles finales de un laburo que tiene como objetivo vestir una casa. Se trata de un trabajo escenográfico que sale de la escena, se escapa. Se sitúa entre los universos: el de arriba y el de abajo del escenario.

Me topé con esta propuesta una semana antes, un sábado 3 de septiembre a la noche en TORMENTA Casa Cultural. Fui a ver a les amigues de Puree y mientras esperaba unas porciones de pizza en el hermoso patio de la casa lo salude a Manu Calcagnini, artista plástico de la zona quien está haciendo bocha de cosas junto a musiques, escritores y otras yerbas. Allí me muestras sus manos todas pintarrajeadas y me comenta de donde viene: de hacer parte de la escenografía para el show de MONXZ en Casa Jinete que se llevaría a cabo el sábado 17 de septiembre. Iván Amato me había comentado algo. Lo hizo el sábado 27 de agosto en la Biblioteca Popular Manuel Belgrano, a la salida del tremendo show de Jazz que se había desarrollado allí, que tuvo al Jazz Quartet integrado por Cesar Barrionuevo en batería (también oficio de productor del evento, exploto), Fede Solomiewicz en Contra, Javier Nigro en saxo tenor y Lucas Navone en piano rompiendo todo y logrando una convocatoria importantísima para el género, que de a poco y de la mano de músicos como Cesar (quien viene moviendo la rama a lo loco) va ganando terreno en la escena local.

La cosa es que ese mismo sábado, en Tormenta, mientras hablaba con Manu, decidí romperle las bolas a Iván, quien también estaba presenciando el show de los Puree (Abro el paréntesis más grande de la historia: Les pi de Puree están en un nivel de sintonía fina tan grande que es difícil identificar donde termina la intervención de uno y comienza la del otre. Su propuesta es una voz uniforme construida en base a lo orgánica que es su relación humana. Son ellos, son Puree, es lo mismo.) para que me deje ir a cubrir la movida del 17. Y Obvio, cuando obtuve el si volví a Manu y le dije que me invite a ver como laburaban la escenografía.

Todo ese lobby que me mande en Tormenta me llevo a estar esperando el tren ese domingo cambiante: se nubla, sale el sol, caen diez gotas, viento, sol otra vez, y así. Por allá me rescato que el tren me dejaba re lejos así que salí de la estación y me fui a la parada del bondi sobre calle 15. Me subí al primer blanquito que paso y me baje cerca de la catedral. Tocaba caminar hacia el lado del bajo. Es hermosa esa zona de Quilmes: arbolada, de veredas anchas. Camino sobre un collage de baldosas cambiantes y unidas de modo dispar. Las ráfagas de viento bamboleaban las ramas de los arboles gigantes. Desconozco con que me encontrare. No curtí nunca el palo de las artes plásticas y menos desde adentro.

Estoy en la puerta de la casa de Diego Marson, artista plástico quilmeño, quien puso su hábitat a disposición para llevar adelante la tarea de hacer tangible la estética utilizada por MONXZ en su canción CASA FUNK. Así es, la onda era generar esa idea, sacarla del mundo digital y hacerla emerger en lo concreto.

Entro, atravieso la casa. Por los rincones y pasillos asoman figuras coloridas, brillantes, fluo. Un diablo simpaticón me sonríe con mil dientes y varios ojos en su rostro. Salgo a un patio y veo gente pintando formas humanoides, letras, cortando telas, atando hilos, cociendo cueros. Voy saludando y chusmeando lo que están haciendo: Hay una mezcla de psicodelia y fantasía. Es difícil encontrarle un sentido. Soy el único que no tiene la idea final en la cabeza. Intento darle forma tomando como molde la estética digital a emular y aun así me dificulta lograr una imagen coherente. Me doy cuenta que hasta no verla ubicada sería imposible entenderla. Me quedo tranquilo y disfruto lo que veo.

Iván esta de parrillero. Tiene unas carnes y unos vegetales asándose a un costado del patio transformado en taller a cielo abierto. Hay una cámara que va registrando el proceso, tomando testimonio. Hay nervios, ansias, se nota. Todes charlan mientras hacen lo suyo. Yo charlo con Iván en la parrilla. Me cuenta de que viene la cosa. Hay apuro ya que aún faltan varios detalles y ese domingo era el último día en que podían estar todes juntes laburando a la par, consultándose. Luego, la semana pedía poner ojo a lo musical. Barbi deslizo un comentario que dejo en claro la tensión que se manejaba “De ultima, lo terminamos ese día en vivo mientras tocamos”. Hubo risas. Esas que se emanan mirando un punto fijo.

El asado a punto invito a improvisar un lugar donde morfar. Dentro de la casa se hacían las ensaladas, se gestionaban los cubiertos, los platos. En la mesa se sientan los integrantes del grupo de artistas que están (re)creando Casa Funk: Manu Calcagnini, Elisa Santini, Diego Marson, Fernanda Massone y Bárbara Kinzly. Se hacen llamar PULPA. Formados en la vieja IUNA algunes, en la UAI otres y en la Escuela de Bellas Artes de Quilmes Carlos Morel, el resto. En la EMBA han desarrollado diferentes actividades que van desde expos hasta murales, pasando por festivales y muestras. Manu me comenta que este trabajo, mas allá de unir esfuerzos para embellecer la presentación de MONXZ también sirvió como plataforma para seguir bancando proyectos independientes como por ejemplo, la escenografía que realizaron para Palindormo, obra de teatro dirigida por Florencia Cosentinno. Y no solo eso, además recrearon una hermosa juegueteria de pueblo en la obra Como en un acuario donde Ignacio Medrano tuvo la dirección a cargo. Seguramente el colectivo seguirá creando ambientes y mundos en la escena del Conurbano Sur.

Cerca de las 15hs y luego del atracón de morfi, Iván me dice que se vuelve para Berazategui a terminar unas cuestiones y me invita a volver en tren. Saludo a les integrantes de PULPA y a Barbi quien seguía pintando los cachetes de un gaturro medio empastillado, purpura. En la caminata a la estación de Quilmes escucho en primera persona el cagazo de quien enfrenta tamaño desafío. Hablamos de stress, insomnio, miedo. Los típicos altibajos que acarrea estar ante una presentación tan pero tan importante donde no podes hacer más que dejarlo todo, a sabiendas, que puede no ser suficiente.

Me despido de Iván en la puerta de su casa, me señala una terraza que invita a destapar unas birras. Dos grados más y lo hacíamos. Me abraza fuerte, me hace sentir lo que siente, que se yo.

Sábado 17 de Septiembre. La noche está fresca pero no tan. Espero el maldito 98 sobre calle 14, me fumo alguito. Viene, subo, pregunto cuántas paradas hay entre Triunvirato y Amoedo, me responden ninguna, es la siguiente, gracias. Nunca me ubico para ir a Casa Jinete: o me bajo antes o me bajo después, un gil. Camino esas dos cuadritas desde la avenida Vicente López y llego a la puerta. Toco timbre, me abre Iván, serio. No me mira a los ojos, me abraza y mira hacia los costados, como buscando a alguien. Cierra, entra y me busca en la lista. No habla, no emite sonido. Pasa, me dice y sigue en silencio. Por dentro me digo este está más cagado que palo de gallinero y decidí molestarlo, ponerlo nervioso: va a venir un montón de gente, papi, eh. ¿Ensayaste bien? Van a estar todos mirando eh. Me miraba serio, hablaba con otro, se hacia el boludo, como que no me escuchaba. Por dentro me cagaba de risa, que feo, pero algo me decía que iba a ser una noche espectacular. Se sentía en el aire.

Deje tranquilo a Iván y me fui al patio. Allí lo encuentro a Manu que estaba con los demás. Me invitaron a ver como quedo todo el laburo y decidí no hacerlo hasta que empiece a tocar el grupo. Esa decisión fue errada: No pude ver Un Cortometraje, quienes abrían la noche. De afuera sonó de primera. Se escucha el disfrute de les presentes. Les debo una visita a algún show porque me quede re manija.

Cerca de las 22hs Casa Jinete era un polvorín. Me acomode al lado de la puerta que da al patio y desde esa posición estratégica vi fluir la noche. Entre saludo y saludo el ambiente se caldeaba cada vez más. La noche dio un giro hacia la humedad lo que transformo la atmosfera en un individuo más, palpable, espeso. Preámbulo de la primavera que se aproximaba. Adentro había un agite feroz, Un Cortometraje dejo el recinto prendido fuego. Las voces querían más y más.

Algunos días después del toque, en Amarriki, me tope algunes de les integrantes de Un Corto. Cruzamos algunas palabras de aquella noche. Me quedo una frase de esa charla, una frase que le atribuyen a Franco Frizoni (perdón si está mal escrito el apellido, escribo lo que me pareció escuchar) que retrata del mejor modo lo que viví cuando arranco el show de MONXZ: Hacen un ambiente y después lo rompen. Fue eso mismo lo que paso. El ambiente generado, el impacto de tener la Casa Funk materializada, fluorescente, emergiendo de todos lados fue absoluto. PULPA recreo la casa y le dio la llave a MONXZ. Y estos, la hicieron mierda, en el buen sentido.

Hace pila de años, en épocas en que trabajaba en una farmacia del barrio de Plátanos, me la cruce a Bárbara camino a tomar el bondi. Casualmente ella también iba a trabajar, casualmente también a una farmacia. En esa caminata de una cuadra por Lisandro entre 14 y 15 me dijo Empecé clases de canto. Fue lo primero que se me vino a la memoria cuando sonó su voz. Parece mentira que esa jovencita de rulos sea la misma que se apodero del escenario esa noche. Nos devoro vivos. Recorrió las canciones de modo salvaje, al borde de la herejía. La banda la presionaba. La llevaba al límite y se la banco. Tema tras tema la adrenalina se intensificaba. Hubo clímax, hubo orgasmo. Iván Amato en guitarra y voz, Pablo Wyrytowski en bajo, Popi Corrales en pianos y Pato Benítez en batería llenaron de música la Casa Funk. El viaje, que bordeaba la psicodelia tenia matices que rozaban la estética Afro que nos llegó desde Brasil ligada a algunas religiones que adoran deidades que bailan y gozan. Ivo Feroleto, Cami Bois y Nahuiee se metieron en la casa por la puerta grande y nos regalaron algunos de los momentos más calientes de la noche.

Aplausos, gritos. Otraaa, se escuchaba desde el fondo. La banda, empapada de pies a cabeza, se abraza, agradece y se pierde en el camarín. Musicalmente impecable. Visualmente brillante. Fue una obra que supo salir de su encierro digital y copo la escena. Sera difícil bajar esa vara que cada vez se alza más.

Los gritos y la euforia se trasladan al patio de Casa Jinete. Vuelvo a mi lugar estratégico junto a la salida de la barra. Iván aparece, me busca con una sonrisa cómplice que parece decir “tenías razón”. Esta feliz y cansado, lo advierto en su rostro que aún tiene maquillaje fluo corriéndole por la frente, como derritiéndose. Nos abrazamos y le digo “viste?” al oído. Todo era felicidad en los rostros. Casi toda la escena del sur estaba presenciando lo que pasaba allí. El balance era más que positivo. La noche siguió su curso con anécdotas de velorios, Scooby Doo y promesas de cumbias no bailadas y adeudadas.

Llego a casa y aun pienso en como latió la casa. Nuevamente me siento viviendo algo trascendental. El eterno quiebre, ese que suena fuerte y que no termina de romper, pero que va queriendo.

Las líneas a continuación tienen que ver, afortunadamente, con otras cuestiones trascendentales que vienen y van pasando en el sur del Conurbano.

Aprovecho para decirles que por cuestiones de agenda e imprevistos la próxima crónica, la numero once será, por el momento, la última. Si, última. La idea original era hacer diez. Se soñó con doce y cerramos en once. Por encima de las expectativas, sin duda alguna. El evento que les narrare en la última crónica será solo uno. Me dejare unos párrafos para filosofar sobre el trayecto realizado y les contare como sigue la cosa el año próximo. Ese único evento que cubriré será ni más ni menos que el FESTIVAL CASA JINETE que se desarrollara en el Museo del Transporte de Quilmes el domingo 13 de noviembre desde las 13hs con entrada libre y gratuita. El festival, además de presentar una grilla demoledora que pondrá en escena los proyectos y solistas que fueron e irán pasando por su espacio, presentara intervenciones de otros palos, como las letras y lo visual. Me pone muy feliz terminar este proyecto de esta manera, va a estar buenísimo.

Las voces de la noche Funk en Jinete sigue retumbando en mis oídos. Como aquellos susurros de gente de pueblo en la casa de mi tía en agosto del 97. Algo quedo para siempre. Y en algún momento buscara salir. No cabe duda que las tradiciones, las buenas, son fundamentales a la hora de construir historia, de dejar huella. En Berazategui hay una familia que viene siendo testigo de miles de historias y sueños. Seguramente habrán visto los rostros más felices a lo largo de su trayectoria. Así como yo vi a un pueblo organizarse para un fin común, de quienes les hablare también habrán sido participes de algo similar. Quizás no un pueblo entero, pero barrios seguro. Familias y vecinos ni hablemos. Es que tener un lugar de festejos importantes asegura una platea privilegiada en el teatro de los sueños ajenos. Ni hablemos si antes de tener un lugar de festejos tenías una panadería ubicada en el epicentro de la explosión urbana: Las faturitas del domingo para ir de vistitas, Los bizcochitos calentitos para seguir estudiando luego de una noche eterna de apuntes y resaltadores, la torta de cumpleaños con la canchita.

Esos momentos ameritan ser perfectos. O al menos obligan ubicarse lo más cerca posible. En Berazategui hay una familia que viene siendo y haciendo historia y se apellida Busdygan. Desde hace décadas dedicados a la realización de sueños ajenos que rápidamente se convertirían en propios. Primero fundando una panadería y luego un complejo de celebración de eventos que consta de varios salones. Allí se realizaron cientos de fiestas importantes. Hasta he sido invitado a algún casorio o 15 realizado en sus instalaciones. La Perfección, emblema de reuniones y celebraciones trascendentes. Bueno, no sé dónde habrán estado ustedes los últimos dos años, pero hubo una secuencia re flashera que impidió las reuniones sociales. Ergo, estos complejos de salones sufrieron en demasía las consecuencias de ese mal pedo. Muchos dejaron de brindar servicio, otros se reconvirtieron, otros la pelearon a morir para no sucumbir. Y otros, como es el caso que les contare, haciendo uso de sus facultades organizativas, su compromiso social y su empeño en buscar soluciones creativas, decidieron seguir brindando un servicio y sumarle un espacio que obre como centro cultural. Porque celebrar construye, además de vínculos, cultura.

Más arriba les anuncie que la próxima cobertura sería la última. También les confesé que todo este laburo supero mis expectativas. Pasa que me toco ser testigo de cosas muy grosas que superan mi capacidad.

Miércoles 5 de Octubre, 17:30hs. Jornada fría y ventosa. Arriba del 159 L azul que va hacia Gutiérrez no se sufre tanto el viento. Me dirijo a una reunión muy importante que se llevaría a cabo en las instalaciones del famoso complejo La Perfección. Estaba por suceder un hecho histórico: la primera reunión oficial de quienes llevarían adelante un nuevo centro cultural independiente en la ciudad con artistas, productores, etc. EP Espacio Perfección fue el nombre elegido para continuar el legado familiar de acercar a los vecinos una propuesta única en su tipo, dadas las cualidades del espacio en cuestión: Un amplio salón de eventos con un escenario, pantalla LED como fondo, luces y sonido de primer nivel. También cuenta con un espacio íntimo para realizar muestras, actos teatrales, obras y mucho más. Emplazado sobre la arteria principal de Berazategui, sobre av. 14 y a poca distancia de accesos urbanos importantes, EP asoma como un faro para la realización de shows de todo tipo con la más alta calidad de organización y técnica.

En la reunión orquestada por Guille Huergo, quien se encargara de producir shows más ligados a la música popular autóctona, pudimos entrar en contacto con un lugar de categoría. Eduardo y Marcelo Busdygan serán quienes estén tras los pasos de las producciones mientras que su hermano Daniel, quien es doctor en filosofía y se lo puede cruzar por la UNQ acompañara dando forma más a lo filosófico y estético que a lo ejecutivo propiamente dicho. Ya nada será igual para les artistas de la zona ni para les vecines que se acerquen a disfrutar de las producciones que se llevaran a cabo.

Viernes 14 de Octubre es la fecha elegida para dar comienzo a esta historia. Llego al EP cerca de las 19hs. El lugar luce fantástico, como si se casara dios. Entro y al primero que veo es a Guille Huergo ya re manija no sé con qué cosa. Guille es un hincha pelota: o te esta bolaceando o te está cagando a pedo. Igual lo queremos y mucho. Me meto al camarín tras el escenario y me los encuentro a Aru Bornascella (encargado ni más ni menos que ser el primer artista en tocar sobre esas tablas) tomando mates en un sillón, Alina Catini y Lean Nadal quien oficiaría de fotógrafo y asistencia técnica según vaya pasando la noche. Una cosita, ojo con Lean porque así buenito como lo ven, te saca una foto a mil metros y después te hace sticker el maldito, estén atentos.

Había un nerviosismo obvio y lógico. No siempre se hace historia. Se esperaban muchas actividades, de protocolo algunas, como la visita del intendente Juan José Mussi junto a su secretario de cultura Federico López y su troupe de industrias creativas para cortar la cinta inaugural. También la murga 5Pal Peso y un brindis y saludo general antes del plato principal de la noche: Anita Cozzi y su grupo para luego darle lugar a los próceres de Edgardo Cardozo, Tiki Cantero y Ernesto Snajer quienes cerrarían este momento fundacional.

Luego de la bienvenida de Aru donde quedo en claro a que nos íbamos a enfrentar después, se vino la murga y empezó la fiesta. En ese ínterin, nos encomendaron una misión secreta que no puedo develarles y terminamos recorriendo parte del conurbano intentando conseguir un objeto muy preciado. Esa aventura nos llevó a tener a Emilio Armentano en el auto. Mientras recordábamos viejas anécdotas de cuando era mi profe de canto, en EP se estaba dando el brindis inaugural del espacio. Nos lo perdimos, no importa, lo importante fue lo que fuimos a buscar.

La sala explotaba, el servicio gastronómico del lugar no paraba de mover morfi. Una larga fila se había formado para poder comprar bebidas y comidas. Frente al escenario una platea de sillas ya está casi completa. A los costados, mesas compartidas llenas de familias y amigues dispuestos a disfrutar una noche zarpada.

A las 21hs sonó el primer acorde de Anita Cozzi y su hermosa banda. Cada día mas pulenta la piba esta. Anita te mueve hasta el caracú. Su banda la sostiene firmemente mientras ella se desliza sobre las macizas melodías. Sensual, inocente y provocadora. La música del grupo se hace notar, Anahí Godoy, quien toca la guitarra eléctrica, supo acertar cada una de las notas que se propuso. Vito Morici en el bajo proporciono el sostén necesario para que la estructura no afloje en ningún momento. En la percusión, Macarena Resan apuntalo los márgenes para que nadie se quede sin marco rítmico que seguir y la trompeta de Cristian Retamal termino de colorear un cuadro hermoso que sirvió de preámbulo perfecto para lo que seguía.

Aun parecían sonar en el aire los aplausos y los gritos por la actuación de Anita cuando desde arriba del escenario salió una daga de doble filo que nos atravesó de lado a lado. Era Edgardo Cardozo, quien con su voz y su guitarra nos estrujo el corazón hasta el rincón más profundo, hasta el pliegue. Parecía que estaba con auriculares porque sonaba inmaculado, sacro. El audio que salía por los parlantes era cálido e implacable. La voz y la guitarra de Edgardo Cardozo son cuchillo y tenedor: uno te ajusta y el otro te corta en dos.

Se fueron sumando sus colegas y la verdad que perdí la noción del tiempo. No sé si el show duro dos horas o mil, no importaba. Snajer y Cantero le dieron a la presentación un impacto absoluto. Vivi Bertola, artista y hacedora visual como se describe ella misma, tuvo la tarea de ir siguiendo la música que nos compartía el trio. Sus visuales se dibujaban en la gigantesca pantalla LED que da fondo al escenario y los colores y diseños que creo fusionaron de modo poético con el espectáculo sonoro.

El silencio reinante hablaba de lo compenetrado que estaba el público con lo que acontecía frente a ellos. La destreza de Mariano Cantero hizo romper palmas. La ductilidad de Ernesto Snajer saco sonrisas a lo loco, maravillando a todes. Los tres juntos brindan un show que definí, luego de haber terminado el mismo en una charla con Guille y Aru, con una sola palabra: INTERNACIONAL. Y así es, los vecinos y vecinas de Berazategui tendrán la posibilidad de presenciar shows de nivel internacional. Pero no porque sean importados, medidos por la vara extranjerizante, sino porque son proyectos de exportación que funcionan arriba de cualquier escenario ya que su calidad, desde la elaboración hasta la ejecución es excelsa. Nos esperan grandes momentos.

Hay un aplauso que parece no callar más. Se ha encendido y será difícil menguar su fuerza. Ya con la certeza que el show había acabado se puedo ver la relajación de quienes están trabajando para que esto que empezó de manera demoledora no baje de allí. Hablo con los mozos y me dicen que están muy contentos por cómo fue recibido su trabajo. Me lo cruzo a Lucas Bustos y me dice que esta emocionado porque el participo de un taller de guitarra dictado por Edgardo Cardozo en el momento justo en que desarrollaba la producción para muchas de las canciones que toco esa noche, lo que le pareció muy fuerte y es lógico.

Logro hablar unos minutos con Eduardo y Marcelo Busdygan y me confirman que se pasó la etapa de los nervios y que estaban entrando en la de disfrute. Ya más calmados y sin la presión obvia del debut se muestran muy felices por conservar la coherencia histórica de generar momentos inolvidables, sujetos a la memoria colectiva. Este camino que recién empieza estará lleno de desafíos tanto para quienes dirigen la cosa como para quienes produzcan los shows y eventos. Están dadas las condiciones para que se empiece a llenar de recuerdos el álbum mental de imágenes que iremos recolectando de este lugar a medida que pasen los encuentros. Ya hay una lista de eventos por venir y hasta ya han pasado otras noches al calor de un público ávido de experiencias como la vivida en esta jornada inaugural. Celebro la posibilidad de poder recorrer este histórico momento a la par de quienes lo llevan adelante. Algún día seré lo suficientemente sensible para entender la magnitud del asunto.

Empieza la despedida y el festival de abrazos. Los cuerpos se prestan blandos por el afloje de la tensión. La sonrisa de Guille ilumina el lugar. Los ojos que se cruzan están vidriados, al borde de la erupción. Dan ganas de no dejar de saludar más. Me despido de Lean Nadal y le pido que me mande las fotos que fue sacando. Aquí las tienen, son las que acompañan el recorrido por EP. Me subo a la camio de Agus Garvie quien me va contando la movida que está preparando él para subir a la escena. Amarriki se encargara de mover la parte más rock, por decirlo de alguna manera. Me lleva hasta casa, la palabra Internacional suena mil veces, a veces en serio otras en chiste. Sabemos que acabamos de vivir un momento que a la postre será más que importante. Desconocemos lo que vendrá y eso nos da la ventaja de poder inventar el futuro con acciones concretas, con gente que labura a destajo por la cultura y por el arte.

Esta recontra pasando, gente. El circuito cultural del sur del Conurbano se va llenando de lugares que presentan propuestas de nivel. Con conceptos muy acabados que se relacionan con otras actividades artísticas se empieza a generar una mística especial en las producciones paridas por estos lares. Estemos atentos al llamado cultural que evocan los sitios acuñados en nuestras tierras. En ellos hay una línea a seguir, un horizonte que llama plagado de cosas por hacer y por crear. Quedemos juntos, transitando esa senda y digamos sin miedo que esta recontra pasando.

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