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Macri con gobernadores

LA DEUDA FEDERAL DEL MACRISMO

por Roberto Rock///

Las provincias siguieron las políticas macristas y hoy  se encuentran en una situación económica lamentable.

Durante cuatro años la Argentina fue gobernada por un mismo signo político que quizás muchos pensaron que solo podían pertenecer a la Ciudad de Buenos Aires pero en el año 2015 dieron el gran salto, blindaje mediático de por medio, y ocuparon los poderes ejecutivos de Nación, provincia y CABA, un mapa político que potenció rápidamente la perdida de nivel de vida de los argentinos. En el caso particular de Buenos Aires, luego de la gestión de Daniel Scioli,  donde en aspectos políticos y económicos se notó una insuficiencia, quien llegó a empeorar todo eso fue María Eugenia Vidal. La actual gobernadora lejos de mejorar la situación y no cumplir lo propuesto en campaña, fiel al mandato macrista, aplicó las mismas políticas a las que el gobierno nacional recurrió. Producto de la caída de la recaudación, como así también del derrumbamiento de la economía y la excepción del cobro de impuestos a sectores económicos concentrados, el gobierno provincial se ve obligada a tomar deuda para enfrentar el aumento del déficit fiscal, la fuga de capitales y los vencimientos de deudas, todo esto avalado por el presidente Mauricio Macri. Esta política no solo es aplicada en Buenos Aires, sino, que también el resto de las mayorías de la provincias del país recurren a ellas.

Macri con gobernadores

El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) público un informe en el cual detalla los índices de “evolución de la recaudación provincial”. Estos años de mandato 2016-2019 son contrastados con otros momentos de las provincias  con el lapso 2004 al 2015 en donde la deuda inicialmente crece un 258% con un PBI (producto bruto interno) creciendo durante nueve años y tres en baja. La diferencia se encuentra cuando se miden estos últimos cuatro años. En ellos podemos distinguir, según el CEPA, que en menor tiempo la deuda se disparó en un 542% comprendiendo un PBI recesivo con tres años de caída y solo uno de incremento. Transcribiendo estos porcentajes en números concretos dichos indicadores describen la representación de la deuda anual de las provincias en su recaudación la cual esta última se comprende por “la recaudación propia” y “la recaudación por coparticipación”. En 2004 la situación de las deudas, respecto de las recaudaciones, era equivalente al 1,64 alcanzando once años después una baja al 0.37 dejando el menor número para fines del 2015. Esto encontrará una desmejora a partir del 2016 donde se venía de un año anterior estable pero de repente “pasaron cosas”. Por estos días se estima que ese número que representa a las deudas, de acuerdo a la proporción de la recaudación, hoy duplicarían a la del 2015 en un 0.69.

“La pesada herencia” de la que habla este gobierno comprendía una deuda que contaba con  mayor “entrada” y una menor “salida”  luego del 2016 todo esto se alteró funcionando de manera inversa dejando en evidencia que no fue una ventaja que durante todo este mandato la mayoría de las provincias estén bajo el mismo signo. Esta característica subyugó a las regiones obligándolas a quedar en números rojos obligando que debido a estas consecuencias, entre otras, el 11 de agosto los resultados de las PASO le confirmaron al gobierno nacional su descontento con su política “federal”.

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