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Vení, contámela (Anarkistas 1/9/17 Plaza de Mayo)

por Pastor González (sección Un Tal González en Contingencia Broadcasting)///

Había finalizado la jornada de protesta por la aparición de Maldonado. La mayoría de la gente que fue a pedir su aparición, y eventualmente justicia para los culpables, se había retirado. Sólo un grupo de gente aun merodeaba por las calles, muchos aun en la plaza de Mayo, tomándola simbólicamente. Sentados, discutiendo, pintando, quizá fumando y observando hacia las vallas del los cobardes ratones que se guarecen en esos edificios históricos del Estado terrorista. Los libertarios aguardábamos aun, entre razonamientos, pasiones y repulsas, que la noche continúe su tránsito hacia algún lugar. Señalábamos a algún que otro sujeto extraño, que sobresalía por su sospechosa actitud de acercarse e irse de los derredores de quienes sostenían algún aerosol, alguna lata, algún cigarro, alguna idea… alguna esperanza. Sabíamos que lo desapareció el Estado, sabemos lo de la gendarmería y sabíamos que las fotos del uso político y oportunista ya había acabado. Pero se necesitaba dejar algún mensaje, algún surco en la plaza, o al menos algo de pintura en las paredes, en las vallas, en el aire. 

Continuaban los minutos, se notaba el movimiento de los perros del estado detrás de las vallas, algunos insultos manifestaban la tensión que se vivía, se sabía que había gente que no era particularmente gente: transpiraban sospechosamente, observaban, vigilaban… arengaban de un modo inadecuado con lo que los libertarios planteaban… y entonces, entonces qué? De repente un insulto demás detrás de la valla, un acercamiento inapropiado de unos “civiles”… un momento difuso, un aire frío y contaminado: como saeta gaseosa y anaranjada desde allí donde hacen sus negocios los muñecos transitorios de la dictadura de la burguesía, impacta sobre el rostro de unos kolegas apostados cerca dela valla… comienza el grito… comienza la corrida… comienza la respuesta. Al mismo tiempo aquellos sospechosos civiles se comienzan a agrupar de repente… algo parecía estar pasando. Otro grupo de gente se agrupa (UNO!), se clama (UNO!)… los perros debían sentir que no hay juego. Nosotros los pacíficos resistiendo al monopolio de la violencia, de repente observamos que unos “civiles” taclean a un kolega… comienzan piedras hacia los perros de las vallas, algunos segundos, algunos instantes, y de repente las compuertas se abrieron: cientos de uniformados salen en sus falanges dispuestos a demostrar quién es el Estado, cuál es el monstruo que desapareció a Santiago. Los duros civiles muestran su rostro de cazadores, con su fuerza y su poder, con la violencia que les caracteriza… Los sabemos, fueron ellos, y no podíamos permitir que nos cacen como a moscas.. la respuesta era inevitable, el reagrupamiento también: UNO!

A lo lejos se observa el arribo de los bastardos del orden en sus motocicletas, uno hace su señal, envía el signo necesario para que la fuerza y la violencia se impongan: el rostro del estado terrorista con su mueca en el uso del poder dictatorial avasallándonos con cobardía y vileza.

Unos salieron por los costados, otros fueron aplastados por el violento brazo de la ley de su clase, otros resistimos, otros escapamos, corrimos, corrimos… nos perseguían pero corrimos. Otros finalmente consiguieron hacer bloque y resistir con valentía la dureza del Estado, resistiendo contra el terrorismo que nos mata y desaparece, haciendo frente con la razón y la pasión libertaria que sabe que no hay justicia para lo que hicieron, no que no habrá castigo, que solo nos queda la rabia y la venganza como opción: no, no nos interesan vuestras elecciones, ni las fotos ni vuestra revolución romántica, nos interesa Maldonado y apuntamos a mostrar que no nos da lo mismo!

Los civiles innominados continuaron su cacería (ahora con el chaleco de la policía de la ciudad)  mientras un puñado de valientes les hizo frente con lo que a mano había: ladrillos, piedras, gasolina y basura, la basura que nos caracteriza. La noche continuaba y mientras unos conseguimos huir frente al embate, otros fueron apresados en nombre de su justicia, otros se fueron apagando… y las noticias comenzaban: la capucha negra del Estado, sus medios de comunicación comenzaban a desinformar… como siempre. La doble lectura falsa de los que no estaban en la plaza: fueron servicios que llegaron y comenzaron los disturbios, tenían banderitas negras (medios troskistas y medios K), fueron violentos anarquistas impulsados por los K (medios oficialistas). Unos y otros empañan la situación: sofrenan el levantamiento popular acusando de servicios a los valerosos miembros libertarios (en vez de apuntar a las fuerzas de civil), o bien aterran a la población indicándonos como terroristas a nosotros. La falsedad se ha implantado como tantas otras veces: el opio electoralista y economicista de la izquierda por un lado, la información neoliberal que busca imponer terror por el otro.

Pero no nos acobardamos, nuestro grito es UNO!
Falta uno, nosotros seremos uno.

No pasaran!

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